martes, 9 de diciembre de 2008

Cold water


Rain Forest


Nocturnal fire

Haz pedazos el tiempo y camina hacia el oeste marchito,
rasga la cúpula estelar y cobíjate de inquietas sombras,
descarta esos susurros con olor a miedo que aún te hacen humano
y busca a los lobos de eclipsado matiz…

Ramas de alargados dedos acarician tu rostro,
ecos etéreos perforan el aire y queman el silencio…
Camina sin sombra y nutre tu delirio escarlata,
Viste tu rostro con una mueca de mordaz histrionismo
y da muerte a la desesperación jugando entre llamas danzantes…

En mi soledad, bajo el cadáver de un naufragio, sangro, rio y me alimento del fuego nocturno…



The Forest whispers my name

Ya es tarde y la lluvia aún se precipita en el agreste follaje otoñal,
los cuervos vigilan sobre la vieja estatua de alas rotas,
la niebla arrastra los lamentos del lago de lágrimas,
y el páramo sombrío se tiñe de gris espesura…

El frío seduce a la carne calando hasta los huesos,
mis manos manchadas de oscuridad conspiran temblorosas
y mis ojos, más ciegos que de costumbre,
imaginan a blancos espectros danzando en las cercanías,
mientras las hojas de los árboles se retuercen
antes de ser arrancadas por el cierzo inclemente.

Perdido y débil, caigo sin remedio bajo un viejo roble,
cierro los ojos tratando de recuperar la serenidad,
en la lejanía arbórea las sombras nocturnas comienzan a alimentarse,
la voz escapa de mis labios impregnando los árboles
mientras el bosque susurra mi nombre,

las heridas son muchas y sé que ahí mi quijada se hundirá en el fango…