
martes, 9 de diciembre de 2008
Nocturnal fire
Haz pedazos el tiempo y camina hacia el oeste marchito,
rasga la cúpula estelar y cobíjate de inquietas sombras,
descarta esos susurros con olor a miedo que aún te hacen humano
y busca a los lobos de eclipsado matiz…
ecos etéreos perforan el aire y queman el silencio…
Camina sin sombra y nutre tu delirio escarlata,
Viste tu rostro con una mueca de mordaz histrionismo
y da muerte a la desesperación jugando entre llamas danzantes…
The Forest whispers my name
Ya es tarde y la lluvia aún se precipita en el agreste follaje otoñal,
los cuervos vigilan sobre la vieja estatua de alas rotas,
la niebla arrastra los lamentos del lago de lágrimas,
y el páramo sombrío se tiñe de gris espesura…
El frío seduce a la carne calando hasta los huesos,
mis manos manchadas de oscuridad conspiran temblorosas
y mis ojos, más ciegos que de costumbre,
imaginan a blancos espectros danzando en las cercanías,
mientras las hojas de los árboles se retuercen
antes de ser arrancadas por el cierzo inclemente.
Perdido y débil, caigo sin remedio bajo un viejo roble,
cierro los ojos tratando de recuperar la serenidad,
en la lejanía arbórea las sombras nocturnas comienzan a alimentarse,
la voz escapa de mis labios impregnando los árboles
mientras el bosque susurra mi nombre,
viernes, 21 de noviembre de 2008
Estigia
El sortilegio de tus aguas colmadas de muerte y odio vislumbra hermosos horrores
El musitar de las sombras socava tus corroídas orillas,
El eco de tus gritos muere en el éter
¡Tú, Estigia! Crisol de brutalidad,
Sobre ti, el Aqueronte se abalanza con escabrosa impetuosidad,
Su sagaz mirada se fija en ti,
Tus heridas se ahondan a cada instante,
La furia estremece la barca, y tu boca se llena de anhelo,
¡Estigia, crisol de brutalidad!
Depresión
Las alas de la soledad se baten en el cielo de la tristeza, mientras el frío viento de la melancolía estremece el bosque del olvido, un tenue haz de luna surca la telaraña de la arrogancia y la costra de humanidad que recubre tu pestilente cuerpo es cortada por la guillotina del desprecio.
Tus sueños, mutilados por la boca de la miseria son arrastrados a vasto desierto de la decadencia y sobre el nido de la depresión un alarido escapa del capullo de la agonía, en cuyo interior crece la larva de la muerte infectada por el germen del suicidio…
